Cuentos de Amor

Un Encuentro Inesperado

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 5 minutos

Español

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Han era un chico omega tímido, con el cabello corto y de color marrón claro. Desde que su madre le explicó sobre los alfas y omegas, había vivido con una sensación constante de ansiedad. En la sociedad en la que vivía, los alfas, por lo general, eran dominantes y, en algunos casos, un poco agresivos. Su madre siempre le había dicho que debía evitar a los alfas siempre que fuera posible, ya que podían ser peligrosos para un omega como él. Aunque Han no entendía muy bien por qué, decidió seguir el consejo de su madre.

El primer día en su nueva escuela de Corea del Sur fue especialmente difícil para Han. Los estudiantes alfas siempre parecían estar rodeados de admiración, y los omegas como él pasaban desapercibidos. Durante su primer recorrido por el campus, Han notó la presencia de algunos alfas en los pasillos. Los veía con respeto y, al mismo tiempo, con una cierta preocupación.

Mientras caminaba hacia su aula, nervioso por las miradas de los alfas, se dio cuenta de que estaba perdido. Los pasillos del instituto eran largos y complicados, y aunque había intentado memorizar el mapa del lugar, la ansiedad lo había hecho olvidar el camino correcto. En ese momento, se dio cuenta de que no tenía idea de cómo regresar a su aula.

Justo cuando pensaba que debía pedir ayuda a un adulto, alguien lo tocó en el hombro. Se dio vuelta y vio a tres chicos que se acercaban. «¿Estás perdido?», preguntó uno de ellos con una sonrisa amigable. Era Félix, un omega de cabello rubio y ojos brillantes, que siempre parecía tener una actitud alegre.

«Sí», dijo Han, sintiendo un poco de alivio al ver que no eran alfas. «No puedo encontrar mi aula.»

«No te preocupes, te ayudamos», dijo Félix, y al instante, los tres chicos comenzaron a guiar a Han por los pasillos. Junto a Félix estaban Seungmin, un omega serio y tranquilo, y Jeongin, también conocido como I.N, un chico con una sonrisa siempre presente. Aunque todos ellos eran omegas, tenían una presencia tan cálida que Han comenzó a sentirse menos nervioso.

«Gracias por ayudarme», dijo Han, mientras caminaban por los pasillos.

«No hay de qué», respondió Seungmin, «Aquí todos nos ayudamos entre nosotros.»

De repente, mientras cruzaban un pasillo, un grupo de cuatro chicos alfas apareció frente a ellos. Eran Bang Chan, Lee Know, Changbin y Hyunjin, conocidos en toda la escuela por ser los chicos más guapos y populares. El grupo caminaba con una confianza que llenaba el aire, y su presencia hacía que todos los demás estudiantes se apartaran, incluso los otros alfas.

Félix, que iba al frente de Han, susurró, «Esos chicos son Bang Chan, Lee Know, Changbin y Hyunjin. Son los alfas más populares de la escuela.»

Han intentó no mirarlos directamente, pero no pudo evitar sentirse intimidado. Los alfas, como su madre le había dicho, siempre eran una presencia dominante, y aunque estos chicos no parecían agresivos, la forma en que caminaban con tanta seguridad hacía que Han se sintiera pequeño e insignificante.

«Vamos, no los mires mucho», dijo Jeongin, notando la incomodidad de Han. «Ellos son así con todos.»

Sin embargo, algo extraño ocurrió mientras caminaban cerca de los alfas. Han notó que Bang Chan, Lee Know, Changbin y Hyunjin, al pasar por su lado, dejaron de caminar por un momento. Aunque intentaron disimularlo, sus ojos siguieron a Han, y sus rostros mostraban una expresión de curiosidad. Han no podía creer lo que estaba viendo. Los alfas más populares de la escuela, que nunca mostraban interés por los omegas, parecían fijarse en él.

Después de un rato, los cuatro alfas se fueron sin decir nada, pero algo en el aire había cambiado. Han sintió un nudo en el estómago. No sabía si había sido un simple malentendido o si realmente los alfas se habían interesado por él. Lo único que sabía era que no podía dejar de pensar en esos momentos. Félix, Seungmin e I.N siguieron conversando entre ellos, sin darse cuenta de la inquietud de Han.

«¡Aquí está tu aula!», dijo Félix, interrumpiendo los pensamientos de Han.

Han miró a su alrededor y vio que había llegado a su destino. El aula estaba justo frente a ellos. «Gracias», dijo Han, mirando a sus nuevos amigos. «De verdad, gracias por ayudarme.»

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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