Cuentos de Animales

El Propósito de Coco el Colibrí

Lectura para 4 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

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En un hermoso campo de flores vivía Coco, un colibrí de plumas iridiscentes verdes y un largo pico. Coco era pequeño y veloz, siempre zumbando de una flor a otra. A pesar de su energía inagotable, Coco se sentía un poco perdido. Aunque le encantaba volar y visitar las flores, no entendía cuál era su verdadero propósito en la vida.

Coco no estaba solo en el campo. Sus amigos, Maraca la mariquita, Martina la mariposa y Abi la abeja, también vivían allí. Cada uno de ellos tenía un papel importante en el ecosistema del campo de flores, pero Coco no sabía cuál era el suyo. Un día, mientras descansaba en una flor grande y fragante, Coco decidió preguntarles a sus amigos sobre su propósito.

Primero, Coco voló hacia Maraca la mariquita. Maraca tenía alas rojas con puntos negros y siempre parecía estar ocupada. «Maraca, ¿puedo preguntarte algo?», dijo Coco, posándose suavemente a su lado.

«¡Claro, Coco!», respondió Maraca alegremente. «¿Qué necesitas saber?»

«He estado pensando… Todos parecen tener un propósito importante aquí, pero yo no sé cuál es el mío. ¿Podrías ayudarme a entenderlo?»

Maraca sonrió y dijo: «Coco, tú eres muy especial. Tu propósito es polinizar las flores. Cuando visitas una flor para beber su néctar, llevas polen de una flor a otra, ayudando a que las plantas se reproduzcan. Eso es muy importante para la vida en este campo.»

Coco se sorprendió. «¡No sabía que hacía algo tan importante!», exclamó. «Gracias, Maraca.»

Decidido a aprender más, Coco voló hacia Martina la mariposa. Martina tenía grandes alas de colores azul y amarillo que brillaban a la luz del sol. Estaba posada en una flor bebiendo néctar cuando Coco llegó.

«Martina, ¿puedo preguntarte algo?», dijo Coco.

«Por supuesto, Coco», respondió Martina con una sonrisa. «¿Qué tienes en mente?»

«Maraca me dijo que polinizo las flores, pero me gustaría saber más sobre cómo funciona y por qué es tan importante. ¿Podrías explicármelo?»

Martina asintió. «Claro que sí. Verás, cuando tú y yo visitamos las flores para beber su néctar, nuestros cuerpos se llenan de polen. Cuando volamos de una flor a otra, dejamos un poco de ese polen en cada una. Eso ayuda a que las flores se fecunden y produzcan semillas. Esas semillas crecerán y se convertirán en nuevas plantas, llenando nuestro campo de vida y color. Sin polinizadores como nosotros, muchas plantas no podrían reproducirse.»

Coco se sintió aún más sorprendido y orgulloso. «¡Wow, Martina, eso suena increíble! Gracias por explicármelo.»

Finalmente, Coco decidió hablar con Abi la abeja. Abi era una abeja diligente con rayas amarillas y negras, siempre trabajando para recolectar néctar y polen para su colmena. Coco encontró a Abi en medio de una flor amarilla brillante.

«Abi, ¿puedo hablar contigo?», preguntó Coco.

«Claro, Coco», respondió Abi con una voz suave pero firme. «¿Qué necesitas saber?»

«Maraca y Martina me han contado sobre la polinización y cómo ayudamos a las plantas a reproducirse. Pero aún tengo una pregunta: ¿por qué es tan importante para todos los demás seres vivos?»

Abi sonrió. «Coco, la polinización no solo ayuda a las plantas a crecer, sino que también provee alimento a muchos otros seres vivos. Las plantas producen frutos y semillas que alimentan a muchos animales, incluyendo a los humanos. Sin nuestra ayuda, no habría suficientes plantas para producir el alimento necesario para sostener la vida en este campo y más allá.»

Coco se sintió lleno de gratitud y propósito. «¡Gracias, Abi! Ahora entiendo lo importante que es mi trabajo.»

Con esta nueva comprensión, Coco se sintió más motivado que nunca. Voló de flor en flor con alegría, sabiendo que cada vez que bebía néctar y llevaba polen de una flor a otra, estaba ayudando a mantener vivo y vibrante su hermoso hogar. Sus amigos, Maraca, Martina y Abi, lo apoyaban y celebraban juntos la importancia de su labor.

Y así, en ese hermoso campo de flores, Coco el colibrí encontró su propósito. Descubrió que, aunque pequeño, su trabajo era grande e importante. Con cada aleteo y cada visita a una flor, Coco contribuía a la vida y la belleza del mundo que lo rodeaba. Y esa, sin duda, era una razón para volar feliz y orgulloso todos los días.

Fin.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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