Cuentos de Aventura

La Aventura de Golfillo y Eunate

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

Puntuación:

5
(1)
 

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico
5
(1)

En un pequeño pueblo rodeado de montañas, vivía un niño llamado Golfillo. Su verdadero nombre era Juan, pero todos lo conocían como Golfillo porque siempre estaba metido en algún tipo de travesura. Era un niño delgado, de cabello desordenado y ojos grandes, llenos de curiosidad. Le gustaba explorar lugares abandonados, trepar árboles y descubrir rincones secretos del pueblo que los demás niños no se atrevían a visitar.

Sin embargo, había algo en la vida de Golfillo que lo llenaba de temor: Eunate. Ella era una chica mayor que él, conocida en el pueblo por ser fuerte y decidida, pero también por tener un temperamento que pocos se atrevían a desafiar. Era alta, con el cabello corto y oscuro, y una mirada que podía intimidar a cualquiera. A pesar de su carácter, Eunate no era mala, solo que no toleraba que los demás se metieran con ella, y tenía una reputación que mantener.

Golfillo y Eunate no habían cruzado muchas palabras, pero había algo en la forma en que Eunate lo miraba que siempre le ponía los pelos de punta. Un día, mientras Golfillo estaba explorando un viejo almacén abandonado cerca del hospital psiquiátrico del pueblo, escuchó una voz fuerte detrás de él.

—¡Golfillo! —gritó Eunate—. Te he visto metiéndote en lugares donde no deberías estar. Sabes que este almacén es peligroso.

Golfillo, que hasta ese momento había estado absorto en su exploración, dio un brinco del susto. Se giró rápidamente para ver a Eunate, quien lo miraba con el ceño fruncido y los brazos cruzados.

—Lo siento, Eunate —balbuceó Golfillo, dando un paso hacia atrás—. Solo quería ver qué había aquí.

—Este no es lugar para un niño como tú —dijo Eunate con tono autoritario—. Podrías lastimarte o algo peor.

Aunque las palabras de Eunate no eran del todo amenazantes, la forma en que lo decía hacía que Golfillo sintiera que había hecho algo terriblemente mal. El corazón le latía con fuerza mientras intentaba encontrar una manera de salir de la situación.

—Ya me voy, lo prometo —dijo Golfillo, intentando sonar convincente.

Pero Eunate no parecía dispuesta a dejarlo ir tan fácilmente. Dio un paso hacia adelante, acortando la distancia entre ambos, y Golfillo sintió que su miedo crecía.

—Sabes, he oído cosas extrañas sobre este hospital psiquiátrico —dijo Eunate, señalando el edificio en ruinas que estaba cerca del almacén—. Dicen que algunas personas que entran ahí… no vuelven a salir.

Golfillo tragó saliva. Siempre había sentido una mezcla de fascinación y miedo por el hospital, un lugar que los adultos del pueblo evitaban mencionar. Las historias que corrían sobre el lugar eran suficientes para mantener a la mayoría de los niños alejados, pero a Golfillo siempre le había intrigado el misterio que lo rodeaba.

—No tengo miedo —dijo Golfillo, aunque su voz temblaba un poco—. Solo quería explorar un poco.

Eunate lo miró con una expresión que mezclaba diversión y seriedad.

—¿De verdad no tienes miedo? —preguntó, arqueando una ceja—. Si eres tan valiente, tal vez deberías entrar en el hospital y ver por ti mismo lo que hay allí dentro.

Golfillo sintió un escalofrío recorrer su espalda. ¿De verdad Eunate le estaba sugiriendo que entrara en el hospital? Las historias de fantasmas y locos peligrosos que vivían allí pasaron por su mente, pero no quería parecer cobarde frente a Eunate.

—Está bien —dijo, tratando de mantener la compostura—. Entraré.

Eunate no dijo nada, solo lo miró fijamente mientras Golfillo se acercaba al viejo edificio. La entrada estaba medio cubierta de enredaderas y la puerta de madera crujía con cada paso que daba hacia ella. Golfillo respiró hondo y, con un último vistazo hacia Eunate, empujó la puerta y entró.

Comparte tu historia personalizada con tu familia o amigos

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico

Cuentos cortos que te pueden gustar

autor crea cuentos e1697060767625
logo creacuento negro

Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

Deja un comentario