Era una tarde soleada y Aarón estaba jugando en el parque cuando recibió una llamada muy especial en su celular. Era el Doctor Robert Wilson, un científico amigo de la familia, que siempre había sido muy misterioso y había contado muchas historias sobre inventos increíbles y lugares sorprendentes. Esta vez, su voz sonaba aún más emocionada de lo habitual.
—Aarón —dijo el Doctor Wilson—, tengo algo increíble que quiero mostrarte. ¿Quieres venir a mi laboratorio? He terminado de construir un auto llamado DeLorean, y no es un auto cualquiera. ¡Puede viajar al futuro!
Aarón sintió cómo su corazón empezaba a latir rápido. ¡Viajar al futuro! Eso sonaba como algo sacado de una película de ciencia ficción. Sin pensarlo dos veces, le dijo que sí y se apresuró a llegar al laboratorio del Doctor.
Cuando Aarón llegó, lo primero que vio fue un auto plateado, con las puertas que se abrían hacia arriba, como alas de mariposa. Era el DeLorean. El Doctor Wilson estaba parado junto a él, con una gran sonrisa en su rostro y los ojos brillando de emoción.
—Este auto puede llevarnos a cualquier año que queramos —explicó el Doctor—. Hoy he decidido llevarte al año 57,000, un futuro tan lejano que ni siquiera podemos imaginarnos todo lo que ha cambiado. ¿Listo para la aventura?
Aarón no podía creer lo que oía. Subió al auto rápidamente, mientras el Doctor ajustaba unos botones en el tablero. Todo parecía muy tecnológico y brillante. De repente, el motor empezó a emitir un sonido especial, como un zumbido eléctrico, y luces de colores comenzaron a parpadear por todas partes.
—¡Sujétate bien! —avisó el Doctor Wilson—, porque vamos a viajar a una velocidad que nunca antes has sentido.
En un abrir y cerrar de ojos, el auto empezó a temblar, el viento pasó rápido afuera de las ventanas, y cuando Aarón abrió los ojos, todo había cambiado completamente. Habían llegado al año 57,000.
Lo primero que Aarón notó fue que el cielo estaba lleno de árboles que no estaban plantados en la tierra, sino que ¡volaban! Sí, árboles enormes, verdes y coloridos que flotaban suavemente por el aire, moviéndose como si fueran nubes. Algunos tenían flores brillantísimas y otros daban frutos que brillaban con luz propia.
—En este futuro —dijo el Doctor Wilson—, los árboles vuelan para buscar mejor el sol y el aire puro. Además, ayudan a limpiar el ambiente porque pueden moverse hacia donde más los necesitamos.
Mientras salían del DeLorean para explorar, Aarón notó algo muy curioso en el tanque de combustible del auto. En lugar de gasolina o electricidad tradicional, el auto usaba basura. Montones de pequeños pedazos de basura se almacenaban como combustible para hacer que el auto funcionara.
—¿Basura como combustible? —preguntó Aarón con asombro.
—Sí —respondió el Doctor—. En este futuro han inventado una forma de convertir la basura en energía limpia. Así que en lugar de contaminar, reciclan y usan la basura para viajar y hacer funcionar muchas cosas. Es una forma inteligente de cuidar el planeta y aprovechar lo que otros tiran.
Aarón miró a su alrededor y vio que el suelo estaba extremadamente limpio, sin basura por ningún lado, porque toda la basura que generan los habitantes del futuro se convierte en energía.
Mientras caminaban más, observaron que las casas ya no estaban en el suelo como siempre las conocemos. ¡Las casas volaban! Flotaban suavemente en el aire, algunas a muy poca altura, y otras en lo alto, como si fueran nubes caseras.
—¿Y cómo viven dentro de casas que flotan? —preguntó Aarón, un poco desconcertado.
—Las casas voladoras pueden moverse para seguir el sol o para alejarse de tormentas —explicó el Doctor Wilson—. También pueden cambiar de forma y tamaño según lo que necesiten sus habitantes. El futuro es un lugar increíble donde la imaginación se convierte en realidad.
Mientras caminaban, vieron a un robot colorido que les saludó con voz amistosa:
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.