Emma, Luis y Sofía estaban de vacaciones en el campo, explorando un extenso bosque, cuando encontraron un antiguo castillo cubierto de hiedra. Atraídos por la curiosidad, decidieron entrar. El interior era amplio y oscuro, pero lo que más llamó su atención fue un libro muy antiguo y grande que reposaba sobre un pedestal.
«¿Qué será esto?» Preguntó Sofía, acercándose con cuidado al libro.
Emma, que ya había abierto el libro, dijo con sorpresa: «Parece un libro de cuentos clásicos. Miren, aquí está ‘Cenicienta’ y ‘Alicia en el País de las Maravillas’.»
Al tocar una de las páginas, el suelo tembló y los tres amigos se sintieron atraídos hacia el libro. En un abrir y cerrar de ojos, se encontraron en un gran salón con un reloj que marcaba las doce y una joven huyendo, dejando atrás un zapato de cristal.
«¡Estamos en la historia de Cenicienta!» Exclamó Luis con entusiasmo.
Rápidamente, se mezclaron entre los invitados del baile, ayudando a Cenicienta a escapar del príncipe y, antes de darse cuenta, el libro los llevó a otra historia.
Esta vez, se encontraron en un mundo lleno de criaturas extrañas y un gato sonriente que desaparecía entre las sombras. «Estamos en ‘Alicia en el País de las Maravillas’,» dijo Sofía emocionada. Ayudaron a Alicia en su aventura, sorteando obstáculos y enfrentándose al reto de las adivinanzas del Sombrerero Loco.
Pasaron por varias historias más, viviendo aventuras y aprendiendo lecciones en cada una. Fue maravilloso ver de cerca a los personajes que habían leído en los libros y vivir esas aventuras como si fueran reales.
Finalmente, después de lo que pareció una eternidad, el libro mágico los llevó de regreso al castillo. Emma, Luis y Sofía estaban exhaustos pero felices.
«Ha sido increíble», dijo Luis, mirando el libro con asombro.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.