Cuentos Creados Personalizados

El Juego de Adivinar el Nombre

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Había una vez, en un pequeño bosque lleno de flores y árboles grandes, un animalito llamado Adrián. Adrián era un animal muy especial, con un pelaje suave y unos ojos grandes y brillantes. Le encantaba jugar, explorar y pasar tiempo con sus amigos del bosque. Un día, mientras paseaba por el claro, decidió hacer un juego con sus amigos: un juego para adivinar su nombre.

El primer animalito que encontró fue un conejito llamado Lino. Lino tenía las orejas largas y suaves, y siempre estaba saltando de un lado a otro, feliz de estar en el bosque. Cuando vio a Adrián, se acercó rápidamente y dijo:

—¡Hola, Adrián! ¿Qué tal si jugamos a un juego de adivinanzas? Te voy a adivinar tu nombre.

Adrián sonrió, porque sabía que Lino era muy divertido y le encantaba hacer juegos. Así que se sentó y miró al conejito, esperando ver cómo lo hacía.

Lino, con su nariz temblorosa, pensó por un momento y dijo:

—Hmm… ¿Tu nombre empieza con una letra suave, como «A»? ¿Podría ser «Aladino»?

Adrián se rió a carcajadas.

—¡No, Lino, no soy Aladino! Pero, ¡muy cerca! Mi nombre empieza con «A», pero no es Aladino.

Lino saltó de felicidad.

—¡Ay! ¡Lo sabía! Mi turno, entonces. Ahora me toca adivinar tu nombre, Adrián.

Adrián pensó en todos sus amigos del bosque y les dijo:

—¡Muy bien! Pero esta vez, tienen que adivinar algo muy especial de mí. Todos los que me conocen saben algo sobre mi nombre.

A lo lejos, escucharon a una ardilla llamada Escarlata que estaba saltando de un árbol a otro. Escarlata era muy curiosa, siempre quería saber más y más sobre todo lo que sucedía en el bosque.

Cuando llegó a donde estaban, dijo:

—¡Hola, chicos! ¿Están jugando a un juego? ¿Puedo jugar también?

Adrián asintió con una gran sonrisa.

—¡Claro, Escarlata! Puedes adivinar mi nombre también.

Escarlata, con su cola esponjosa, se acercó a Adrián y dijo:

—Hmm, voy a pensar… Tu nombre empieza con «A», y tú eres muy amigable. ¿Es tu nombre «Aurelio»?

Adrián sacudió su cabeza, riendo.

—¡No, Escarlata! Pero casi, tu idea estuvo muy cerca. Mi nombre empieza con «A», pero no es Aurelio.

Escarlata se quedó pensativa, mirando a Adrián con atención.

—Entonces, ¿es algo relacionado con tus aventuras por el bosque?

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