Había una vez, en un reino lejano lleno de montañas altas y valles florecidos, un Mago Tutor muy sabio que vivía en una torre brillante de color arcoíris. Este mago no solo tenía el poder de hacer magia asombrosa, sino que también era muy bueno enseñando a los demás. Su nombre era Maestro Luminoso, y siempre llevaba una larga capa que brillaba como las estrellas.
Un día, llegó a la torre un joven con enormes sueños y un corazón valiente. Este joven era el Aprendiz del Mago, un niño llamado Tomás. Tomás quería aprender todos los secretos de la magia para ayudar a su pueblo, que estaba pasando por momentos difíciles. Era un niño curioso, siempre con una sonrisa en la cara y los ojos llenos de entusiasmo.
—¡Hola, Maestro Luminoso! —dijo Tomás con alegría—. Estoy listo para aprender magia.
El Mago Tutor sonrió y le dio la bienvenida.
—Bienvenido, Tomás. Estoy feliz de que estés aquí. Aprenderás muchas cosas, pero primero necesitarás entender el valor de la amistad y la colaboración. La magia más poderosa se hace en equipo.
Tomás asintió y se sentó a los pies del mago. En esos momentos, un estruendo rompió el silencio del lugar. Desde la puerta de la torre entró un Guerrero llamado Rt. Era un guerrero fuerte y valiente, con una armadura reluciente y una gran espada. Rt era conocido por defender el reino de cualquier peligro, pero estaba muy preocupado porque una sombra oscura se había apoderado de un bosque cercano, y eso estaba afectando a todos los habitantes del reino.
—¡Maestro Luminoso! —exclamó Rt—. ¡Necesito tu ayuda! La sombra del bosque se está extendiendo y nadie puede pasar.
El mago se puso serio y miró a Tomás.
—Es el momento perfecto para practicar lo que has aprendido —dijo Luminoso—. Juntos, iremos a enfrentar la sombra. Pero recuerda, la valentía no está en la fuerza, sino en el corazón.
Tomás estaba emocionado y un poco asustado al mismo tiempo, pero se sintió valiente al lado de su nuevo amigo, el guerrero. Así que, con la magia de Maestro Luminoso y la valentía de Rt, decidieron ir al bosque. Cuando llegaron, sintieron un frío misterioso. ¡La sombra era gigantesca y oscura!
De repente, apareció un tercer personaje: el Soldado Rpa. Rpa era un soldado leal y astuto con una armadura que brillaba incluso más que la de Rt. Se unió al grupo y les dijo:
—No teman, he escuchado rumores sobre esta sombra. Se dice que es un hechizo lanzado por un ser que se siente solo y triste. Tal vez, en vez de luchar, debamos hablar con la sombra.
Tomás miró a sus compañeros y dijo:
—Creo que Rpa tiene razón. ¿Por qué no intentamos hablar primero antes de pelear?
—Tienes buen corazón, pequeño —dijo Maestro Luminoso—. La compasión es una de las fuerzas más grandes que existen.
Así que se acercaron a la sombra y, en lugar de sacar espadas o lanzar hechizos, Tomás tomó aire y habló con voz amable:
—¡Hola! Sabemos que estás aquí y queremos ayudarte. ¿Por qué estás triste?
La sombra se detuvo y, para sorpresa de todos, comenzó a tomar forma. Gradualmente, setransformó en un pequeño dragón, que no era ni aterrador ni grande, sino más bien pequeño y temeroso.
—Yo… yo soy un dragón llamado Nube —dijo con voz temblorosa—. Me siento solo y no tengo amigos. La tristeza me hizo crecer y ahora me convertí en esta sombra.
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Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.