En la Escuela Primaria San Anacleto, la clase de 2n B era conocida por sus travesuras y desorden. Pero todo estaba a punto de cambiar cuando se anunciaron las elecciones para la presidencia de la clase. Ferran e Iselku, dos estudiantes astutos y carismáticos, habían formado el partido PEC (Partido de Estudiantes Comprometidos) para llevar a la clase a un nuevo nivel de organización y responsabilidad.
Era un día soleado de primavera, y el aula de 2n B se transformó en un hervidero de campañas y propaganda electoral. Ferran, con sus gafas siempre relucientes y una sonrisa confiada, estaba en el podio prometiendo un cambio revolucionario, mientras que Iselku, la candidata a delegada, repartía volantes y discutía planes con entusiasmo contagioso.
«¡Con nosotros, la clase será no solo un lugar para aprender, sino para crecer y divertirse respetuosamente!», proclamaba Ferran, mientras Andreu y Quim, sus fieles diputados, aplaudían y animaban a la multitud.
En el otro lado del aula, el rival de Ferran, Pebo, del partido de la Oposición Estudiantil (POE), miraba con desdén. Pebo era conocido por su enfoque más autoritario y menos popular entre los estudiantes. Sin embargo, confiaba en su pequeño pero leal grupo de seguidores.
Llegó el día de la votación, y la tensión en el aire era palpable. Uno a uno, los estudiantes de 2n B depositaron sus votos en la urna decorada con dibujos de crayón. Cuando la última papeleta cayó, todos contuvieron la respiración mientras el maestro comenzaba el recuento.
«¡Y el ganador, con 20 votos a favor y solo 2 en contra, es el partido PEC!», anunció el maestro. La clase estalló en aplausos y vítores. Ferran e Iselku se abrazaron, victoriosos, mientras que Andreu y Quim repartían golosinas en celebración.
Los primeros días bajo el nuevo gobierno estudiantil fueron de pura euforia. Se establecieron nuevas reglas: más tiempo para el arte, debates semanales sobre temas interesantes y, lo más importante, cada viernes sería el día de compartir talentos.
Sin embargo, no todo fue perfecto. Tristán y Joan, dos estudiantes conocidos por su habilidad para crear caos, empezaron a dar problemas. Desde bromas pesadas hasta intentos de sabotaje de las actividades, la clase de 2n B estaba en riesgo de volver al desorden habitual.
Ferran e Iselku, junto con sus diputados, decidieron que era momento de actuar. Convocaron a una reunión especial con Tristán y Joan. En lugar de enfrentamientos o castigos, optaron por el diálogo.
«¿Qué necesitan para sentirse parte de este proyecto?», preguntó Iselku con sinceridad. Tristán y Joan, sorprendidos por la disposición al diálogo, compartieron su sensación de exclusión y su deseo de ser escuchados.
Los días siguientes fueron de integración y trabajo en equipo. Tristán, quien tenía talento para el dibujo, tomó la iniciativa de decorar el aula para el día del talento, y Joan, con su habilidad para la música, propuso una banda de clase.
Con el tiempo, la clase de 2n B no solo se transformó en un ejemplo de orden y creatividad, sino también en un testimonio del poder del diálogo y la inclusión.
El año escolar terminó con una celebración grande, donde cada estudiante demostró su talento, desde la ciencia hasta el arte. Ferran e Iselku miraron a su alrededor, orgullosos de lo que habían logrado.
«Ves, Ferran, todo es posible cuando se trabaja juntos y se escucha», dijo Iselku, mirando cómo Tristán y Joan recibían aplausos por su increíble mural y concierto.
Y así, la clase de 2n B aprendió que más allá de las elecciones y los roles, lo que realmente importaba era cada uno de ellos, haciendo de su clase un lugar mejor cada día.
Cuentos cortos que te pueden gustar
El Gran Circo Virtual
Las Aventuras Divertidas de Mariana, Isabel y Priscila en el Hospital
Valeria y el Circo Mágico de los Hermanos Valentinos
Autor del Cuento
Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.