Cuentos de Ciencia Ficción

El Secreto de la Oficina Encantada

Lectura para 6 años

Tiempo de lectura: 5 minutos

Español

Puntuación:

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Había una vez, en un pequeño pueblo rodeado de bosques mágicos, dos amigos inseparables llamados Jhoan y Maycol. Jhoan tenía el cabello rojo como el fuego y siempre vestía una chaqueta de cuero roja, con pantalones a rayas negras y rojas. Maycol, por otro lado, tenía el cabello azul brillante y una chaqueta de cuero azul adornada con un diamante en el pecho. Eran conocidos en todo el pueblo por su valentía y sus aventuras, aunque esta noche estaban a punto de enfrentarse a algo mucho más grande de lo que jamás habían imaginado.

El cielo estaba cubierto de estrellas, y la luna iluminaba el sendero que Jhoan seguía con determinación. Estaba decidido a entrar en la oficina del director de la escuela, un lugar que se decía estaba lleno de secretos y magia. Nadie en su sano juicio se atrevería a entrar allí de noche, pero Jhoan no era como los demás.

Al llegar a la puerta de la oficina, sacó una pequeña llave que había encontrado en uno de sus viajes por el bosque. La llave encajaba perfectamente en la cerradura, y cuando Jhoan estaba a punto de girarla, escuchó un susurro detrás de él.

—¿Qué crees que estás haciendo? —dijo una voz familiar.

Jhoan se giró rápidamente, encontrándose cara a cara con Maycol, quien lo miraba con una mezcla de preocupación y determinación.

—¡Maycol! ¿Qué haces aquí? —susurró Jhoan, sorprendido de verlo.

—Sabía que ibas a hacer algo loco, así que decidí que no te dejaría hacerlo solo —respondió Maycol con una sonrisa—. Sé que estás rompiendo las reglas, pero si es por una buena causa, entonces no voy a dejar que lo hagas sin mí.

Jhoan no pudo evitar sonreír. Sabía que podía contar con su amigo en cualquier situación, por peligrosa que fuera.

—Bueno, maestro en justificar crímenes, vamos a hacerlo juntos —dijo Jhoan, mientras giraba la llave y abría la puerta de la oficina.

El interior de la oficina estaba oscuro y silencioso, con estanterías llenas de libros antiguos y polvo que flotaba en el aire. La luna iluminaba el lugar lo suficiente como para que pudieran ver los contornos de los muebles y las paredes cubiertas de retratos antiguos.

—Tenemos que encontrar ese libro —dijo Jhoan en voz baja—. Dicen que contiene la magia más poderosa de todas, y no podemos dejar que caiga en las manos equivocadas.

Maycol asintió y ambos comenzaron a buscar entre los estantes. Todo parecía normal, pero sabían que en cualquier momento algo podía salir mal.

Después de unos minutos de búsqueda, Jhoan encontró un libro que parecía diferente a los demás. Era grande, con una cubierta de cuero desgastada y un extraño símbolo grabado en ella. Apenas lo tuvo en sus manos, una alarma resonó en toda la oficina. Luces rojas comenzaron a parpadear, y el aire se llenó de un sonido metálico que hizo eco en las paredes.

—¡Cuidado! —gritó Maycol, mientras varias espadas encantadas salían volando de las paredes, rodeándolos.

Las espadas se movían con rapidez, como si tuvieran vida propia. Jhoan y Maycol sabían que no podían dejar que las espadas los alcanzaran, así que comenzaron a esquivar y a moverse rápidamente para evitar los ataques.

Jhoan usó su chaqueta para desviar una de las espadas que se dirigía hacia él, mientras Maycol, en un movimiento rápido, utilizó sus zapatos de cristal para golpear otra espada que se acercaba peligrosamente. El sonido de las espadas chocando contra el suelo resonaba en la habitación, pero los amigos no se detuvieron.

—¡No podemos dejar que nos atrapen! —dijo Jhoan, mientras esquivaba otra espada que volaba hacia él.

Pero el peligro no había terminado. Una antigua armadura que estaba en una esquina de la oficina comenzó a moverse, tomando vida de repente. El caballero viviente levantó su espada y se acercó a Jhoan, quien estaba acorralado contra una pared.

—¡No te acerques! —gritó Jhoan, tratando de encontrar una salida, pero la armadura continuaba avanzando.

Justo cuando parecía que Jhoan estaba en serios problemas, Maycol corrió hacia la armadura, utilizando toda su fuerza para golpear la pierna del caballero con sus zapatos de cristal. Al hacerlo, la armadura comenzó a desmoronarse, desapareciendo en una nube de polvo brillante y dejando caer su espada al suelo con un estruendo.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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