Cuentos de Fantasía

El Gran Ascenso a Segundo Año en la Primaria Amadeo Quevedo Betancourt

Lectura para 11 años

Tiempo de lectura: 2 minutos

Español

Puntuación:

0
(0)
 

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico
0
(0)

Era un brillante día de primavera en la Primaria Amadeo Quevedo Betancourt. Las flores del jardín bailaban suavemente con la brisa y el sol calentaba apenas, invitando a los sueños y a la aventura. Stephany, una niña de once años, caminaba nerviosa hacia el edificio principal de la escuela con su mochila cargada de libros, pero también de ilusiones y expectativas. Hoy no era un día cualquiera: la directora había prometido revelar quiénes serían los alumnos que ingresarían al segundo grado, el 2º A, para el ciclo escolar 2026-2027, y Stephany ansiaba con todas sus fuerzas ser parte de ese grupo especial.

Stephany había escuchado mil historias sobre el 2º A, un grado distinto a todos los demás. Se decía que la directora, la señora Miranda, no solo elegía a los niños por sus calificaciones, sino también por su valentía, creatividad y corazón. “Necesitamos alumnos que no solo aprendan, sino que también sueñen y ayuden a soñar a otros”, había dicho la directora aquella vez en una asamblea. A Stephany le encantaba esa idea. Ella amaba los cuentos de fantasía y a menudo imaginaba mundos mágicos donde todo era posible.

Mientras esperaba en el salón principal, Stephany pensaba en cómo sería entrar a ese grado. ¿Habría hadas escondidas en los pasillos? ¿O tal vez libros que cantaran canciones secretas? De repente, la directora entró al aula con una sonrisa misteriosa y una antigua caja de madera en las manos. Todos los niños guardaron silencio, emocionados.

—Hoy —comenzó la señora Miranda—, no solo vamos a anunciar quiénes formarán parte del 2º A, sino que también descubrirán algo maravilloso. Esta caja contiene las llaves de los sueños y la imaginación, y cada llave abrirá una puerta especial en nuestra escuela.

Los niños se miraron entre sí sorprendidos. Stephany sintió que su corazón latía más rápido.

—Antes de saber sus nombres —continuó la directora—, quiero contarles un secreto. Este año el 2º A será un grado mágico, donde las historias cobran vida y la fantasía se mezcla con la realidad. Pero para entrar, deben demostrar algo más que buenas notas: deberán tener valor para creer y compartir sus sueños.

Stephany recordó entonces las historias que había escrito en su cuaderno, aquellas sobre dragones buenos, bosques encantados y héroes que descubrían que el poder más grande estaba en la amistad. Confiaba en que esos sueños la ayudarían hoy.

La directora pidió a cada niño que se acercara a la caja y tomara una llave. Stephany, temblando de emoción, metió su mano y sacó una pequeña llave dorada que brillaba con un fulgor extraño, como si tuviera luz propia.

—Ahora —dijo la señora Miranda—, debo contarles que no todos abrirán la misma puerta. Cada llave corresponde a un portal que revelará algo único, una prueba que deben superar para entrar al 2º A. Stephany, tu llave abrirá la puerta del Bosque de los Cuentos.

Stephany no podía creer lo que escuchaba. ¿Un bosque dentro de la escuela? ¿Cuántos bosques había visto ella en sus libros, pero ninguno como ese tan real? La directora sonrió y agitó la llave. De pronto, una puerta apareció en la pared, cubierta de enredaderas verdes y flores brillantes.

—Adelante, Stephany —invitó la directora—, entra y déjate guiar por los relatos que te esperan. Confía en tu imaginación y en tu corazón.

Stephany respiró profundo y cruzó el umbral. Al otro lado, se encontró en un bosque encantado, con árboles que susurraban cuentos y hojas que cantaban melodías antiguas. Marchaba sobre un sendero cubierto de pétalos azules, y al poco tiempo apareció un pequeño duende llamado Miro, con una sonrisa traviesa.

—¡Bienvenida, Stephany! —dijo Miro—. Para entrar al 2º A tienes que encontrar el Libro de los Sueños Escondidos. Solo así demostrarás que la fantasía puede abrir cualquier puerta. ¿Estás lista?

Aunque sentía algo de miedo, Stephany asintió con valentía. Miro la guió entre arbustos y flores, donde cada planta contaba una historia diferente. En un claro encontró una vieja biblioteca construida en lo alto de un enorme árbol.

—El libro está ahí arriba —susurró Miro—, pero solo podrás subir si respondes el acertijo del guardián.

Un búho dorado, con ojos grandes y sabios, se posó sobre la rama más baja.

—¿Qué cosa es que mientras más la compartes, más grande se vuelve? —preguntó el búho.

Stephany pensó y pensó. La respuesta era algo que ella conocía muy bien porque lo había aprendido en sus cuentos favoritos.

—¡Es la imaginación! —exclamó al fin.

El búho parpadeó y se apartó, revelando una escalera hecha de luz.

Stepany subió con cuidado y encontró el Libro de los Sueños Escondidos. Al abrirlo, las páginas brillaron y comenzaron a contar sus propias historias, algunas que ella había inventado en secreto.

De repente, volvió a sentirse en el aula de la directora, con el libro en las manos y la llave dorada brillando al sol que entraba por la ventana.

—Has demostrado que tu imaginación es un tesoro —dijo la señora Miranda—. Por eso, Stephany, tienes un lugar en el 2º A, el grado donde la fantasía y el aprendizaje se unen.

Stephany no pudo contener la sonrisa. No solo tenía el grado; sentía que había vivido una historia real, una donde sus sueños tenían valor y donde ella sería la encargada de compartirlos con sus compañeros.

La directora se volvió hacia los demás niños, que también habían pasado por sus propias pruebas: unos habían recibido llaves azules que los llevaron al Reino de los Animales Sabios, otros a las Cuevas del Tiempo que guardaban secretos del pasado. Cada niño había vivido una aventura que le mostró sus fortalezas y su magia interior.

Con voz firme, la señora Miranda concluyó:

—El próximo ciclo escolar no será solo uno más. Será un viaje de descubrimiento, donde cada alumno de 2º A aprenderá que el verdadero poder está en creer en uno mismo y en ayudar a los demás a soñar. Stephany, este es solo el comienzo de una gran aventura.

Stephany salió del aula con el libro en su mochila y una alegría que sentía en su pecho. Sabía que no solo sería parte del 2º A, sino que también sería la guardiana de los cuentos y las historias, lista para abrir puertas mágicas y llevar a sus compañeros a lugares donde todo era posible.

Esa tarde, al regresar a casa, Stephany se sentó frente a su escritorio y comenzó a escribir nuevas historias, con la certeza de que el próximo ciclo escolar sería inolvidable. Porque entonces comprendió algo muy importante: las escuelas no son solo edificios con aulas y pizarras, sino portales mágicos donde cada día puede abrirse una puerta diferente, siempre y cuando tengas la llave correcta… la llave de la imaginación y el corazón.

Y así, en la Primaria Amadeo Quevedo Betancourt, el 2º A se convirtió en el grado más especial, un lugar donde todos los niños aprendieron la magia de soñar, crecer y compartir, guiados por su directora, la sabia señora Miranda, y acompañados por la valiente y soñadora Stephany.

Desde ese momento, supieron que cada ciclo escolar sería un nuevo capítulo en el libro interminable de sus aventuras, porque en la fantasía, como en la vida, lo importante siempre es creer.

image_pdfDescargar Cuentoimage_printImprimir Cuento

¿Te ha gustado?

¡Haz clic para puntuarlo!

Comparte tu historia personalizada con tu familia o amigos

Compartir en WhatsApp Compartir en Telegram Compartir en Facebook Compartir en Twitter Compartir por correo electrónico

Cuentos cortos que te pueden gustar

autor crea cuentos e1697060767625
logo creacuento negro

Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

Deja un comentario