Cuentos de Terror

La Noche en que Todo Cambió

Lectura para 10 años

Tiempo de lectura: 7 minutos

Español

Puntuación:

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Alonso siempre había sido un niño valiente. No temía a la oscuridad ni a los monstruos que sus amigos juraban ver bajo sus camas. Sin embargo, aquella mañana todo cambió. Se despertó sintiendo un cosquilleo inusual en sus brazos, y al mirar, descubrió con horror pequeños puntos sangrientos, cada uno rodeado por rasguños oscurecidos con sangre. Intentó convencerse de que solo eran picaduras de mosquitos, pero en el fondo, sabía que algo más siniestro estaba en juego.

Su madre, al ver las marcas, sugirió que tal vez se tratara de picaduras de insectos y que Alonso, sin darse cuenta, se había rascado en la noche. Pero Alonso sabía que no era así. Le explicó a su madre su teoría: creía que un espíritu o una criatura mágica intentaba llevarlo consigo, escondiéndose bajo su cama y esperando la noche para sacar sus garritas y tratar de agarrarlo.

A pesar de que la idea parecía sacada de una película de terror, su madre lo escuchó atentamente. Cuando terminó, ella asintió y le aseguró que creía en él. Le recordó que estaba protegido, había sido bautizado con agua bendita y ungido con aceites cuando era bebé. «Nada puede hacerte mal,» le dijo con una voz que calmaba, aunque en el fondo de sus ojos, Alonso percibió un atisbo de duda.

Armado con la fe de su madre en él, Alonso planeó una estrategia. Esa noche, se acostó temprano, cubriéndose completamente con su sábana y fingiendo estar dormido. La tensión de la espera lo agotó tanto que, sin darse cuenta, se sumió en un profundo sueño hasta que los primeros rayos del amanecer se filtraron por su ventana.

Sin embargo, a la mañana siguiente, las marcas no solo no habían desaparecido, sino que habían aumentado en número y gravedad. Esta vez, no pudo evitar el pánico. Sabiendo que enfrentaban algo fuera de lo común, su madre decidió tomar medidas más drásticas. Buscó una hoja de laurel y un encendedor, instruyéndole a Alonso que abriera la ventana de su habitación para que el humo del laurel expulsara cualquier presencia maligna.

Esa noche, prepararon todo para la confrontación. La habitación de Alonso estaba ligeramente iluminada por la tenue luz de una lámpara. Su madre, con una mezcla de miedo y determinación, encendió la hoja de laurel y comenzó a recitar oraciones que habían pasado de generación en generación en su familia, palabras de protección y fuerza.

Mientras el humo del laurel llenaba la habitación, Alonso, acostado en su cama, sentía cómo su corazón latía aceleradamente. Entonces, sucedió. Una sombra se deslizó desde debajo de la cama, más oscura que la noche misma. Era una criatura de pesadilla, con ojos que brillaban con malicia y largas garras que raspaban el suelo de madera.

Lo que sucedió después fue un torbellino de gritos y movimientos frenéticos. La criatura intentó atacar, pero el humo del laurel parecía quemarla, alejándola con cada intento. Finalmente, con un chillido que heló la sangre de Alonso, la sombra se disipó como si nunca hubiera estado allí.

Alonso y su madre pasaron el resto de la noche en vela, abrazados y agradecidos por estar a salvo. A la mañana siguiente, decidieron que era hora de buscar ayuda más allá de lo que sus propios conocimientos y creencias podían ofrecerles.

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Soy Francisco J., apasionado de las historias y, lo más importante, padre de un pequeño. Durante el emocionante viaje de enseñar a mi hijo a leer, descubrí un pequeño secreto: cuando las historias incluyen a amigos, familiares o lugares conocidos, la magia realmente sucede. La conexión emocional con el cuento motiva a los niños a sumergirse más profundamente en las palabras y a descubrir el maravilloso mundo de la lectura. Saber más de mí.

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